Sobre localismos y demás chorradas

8 03 2009

Anoche, como todos lo fines de semana, salí de marcha con dos de mis mejores amigos. Al final se juntaron más amigos para ver el partido de fútbol y estar toda la tarde-noche de tapas y cañas (bueno, más bien lo segundo). Terminamos en el típico bareto de Madrid, muy castizo, donde ponen buenas copas (sin garrafa) a costa de estar bastante apretujados. En un momento nos pusimos a hablar con un grupo de tres chicas (dos de ellas muy guapillas) que eran de Santander.

Y aquí es donde empezó la típica discusión absurda que sólo el alcohol es capaz de provocar. Una de ellas, la más habladora y que trabaja en Madrid, se quejaba que en Madrid somos muy soberbios con los que son de fuera, que nos referemimos a ellos como de “provincias” en sentido peyorativo. Decía que no era justo y que blah, blah, blah… Vamos la conversación habitual que no conduce a ningún sitio. Mis amigos hacían bromas sobre el tema y entraron al trapo discutiendo, siempre amistosamente, y la chica cada vez se encendía más. En un momento intervine y le dije que no tenían ninguna razón y que precismente en Madrid (a diferencia de otras ciudades españolas), la gente de otras provincias no se siente de fuera en ningún momento. Es una ciudad muy acojedora con los de fuera (pese al ritmo frenético de la ciudad), porque la gran mayoría de la población no es madrileña, es muy cosmopolita. Son pocos los que vienen con chorrradas de provincias.

De hecho, le insistí, es mucho más habitual ir a cualquier provincia, caso de Cantabria, y por el simple hecho de ser de Madrid la gente ya te mira con mala cara y te dice alguna jilipollez del tipo “es que los de la capital…”. Ella enseguida lo reconoció y pronto se quedó sin argumentos. Yo seguí insistiendo y le dije que, por ejemplo eso mismo le pasa a un sevillano cuando visita otras provincias andaluzas o, incluso, a ella misma cuando sale de Santander y va, por ejemplo, a Laredo. En ese momento ya no le quedó nada más que decir y cambiamos a otros temas más interesantes.

Localismos de este tipo son, desde mi punto de vista, totalmente absurdos. Yo estoy muy orgulloso de donde he nacido, igual que lo estarás tú, pero eso no quita para discriminemos porque alguien sea de otra parte. Está claro que todos recurrimos a tópicos sobre los lugares (andaluces extrovertido, norteños más secos…), pero de ahí a ir de victima y discutir como lo hicimos anoche… Bueno, para ayudaros a entender lo absurdo del planteamiento de esta chica (que en el fondo era muy maja), en un momento de la discusión (amistosa en todo momento) le enseñé mi tarjeta del Banco Santander. Ella se emocionó como si le hubiese regalado un jamón de bellota. Simplemente absurdo.

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